Caracena

Caracena es una villa poco conocida situada al Sur de Soria. Hoy en día apenas viven 15 habitantes, aunque en verano y vacaciones, como en todos los pueblos de Soria, su población se multiplica por diez.

Caracena está situada entre dos pequeños ríos que han excavado enormes cañones a cada lado. La población y el castillo están situados en lo alto de un cerro entre esos dos cañones. Hay varias rutas que se pueden hacer a pie o en bicicleta muy bonitas desde Caracena a Tiermes o a Tarancueña. La ruta a Tarancueña es muy recomendable. Si se hace en bicicleta hay pasos donde hay que coger la bici a hombros porque hay que subir algunas rocas. Pero quitando un par de pasos un poco más complicado, el resto es asequible. Es importante no salirse de la senda, ya que las aliagas y otras plantas espinosas destrozan las cubiertas. La primera vez que la hice me salí campo a través y acabé con las dos ruedas pinchadas y con cuatro o cinco pinchazos en cada una.

Castillo de Caracena
Castillo de Caracena

Caracena esta situada estratégica mente en la ruta de paso entre las fortalezas de Gormaz y Atienza, jugo un papel fundamental durante la Reconquista al ser frontera entre los reinos cristianos y Al-Andalus. Conserva restos importantes de aquella grandeza y, dentro de lo que cabe, el pueblo ha sabido mantener ese aire medieval que lo convierte en una pequeña joya poco conocida de la historia soriana. Fue repoblada a finales del siglo XI y se convirtió en cabecera de una próspera comunidad de Villa y Tierra dependiendo directamente de la corona. En el siglo XII perteneció temporalmente al Obispado de Sigüenza, debido a una permuta de Alfonso VII por la villa de Serón de Nájima. Pero es afinales del siglo XIV cuando cae en la órbita señorial pasando a pertenecer primero a la familia Tovar y más tarde a Alonso Carrillo.

Prueba de su jerarquía jurídica, administrativa y social, son las importantes muestras de arquitectura civil erigidas en la localidad como el puente, la cárcel, la Casa de la Tierra y el rollo; religiosa, con las iglesias románicas de San Pedro, Santa María y Santo Domingo; o militar, representada por la atalaya, el castillo y las murallas.

Ermita de San Pedro en Caracena
Ermita de San Pedro en Caracena

La cárcel y el rollo se encuentran en mitad del pueblo. En siglos pasado, la jurisdicción penal y los castigos impuestos a los presos eran competencia de los ayuntamientos y de sus alcaldes. Estos, con la ayuda de los estatutos de la localidad, constituían la máxima autoridad en esta materia. La cárcel está bien conservada, es un edificio de forma cuadrada y maciza semejante a un torreón. Tienes dos plantas y un sótano oscuro, donde se encerraría a los penados amarrándoles con cadenas a argollas embutidas en el pared. Estuvo en uso hasta principios del siglo XX, dejando de emplearse al cambiar el sistema penitenciario. Actualmente es un edificio de propiedad particular, por lo que no se puede visitar por dentro.

Rollo y carcel de Caracena
Rollo y carcel de Caracena

El castillo de Caracena es impresionante. No está restaurado, cómo casi todo por aquí. Sin embargo, con los restos que quedan uno se puede hacer un idea de lo imponente que era. Hasta hace poco algún pastor lo utilizaba para guardar ovejas.

Fue construido por Juan Tovar, señor de la villa, durante la segunda mitad del siglo XV. Aprovecha el terreno sobre el que se asentaría una plaza fuerte anterior, posiblemente musulmana, y parte del sistema defensivo de la primitiva fortificación medieval. Jugo un papel importante en los enfrentamientos entre éste y los Reyes Católicos.

El castillo está formado por dos recintos. El interior, que es el principal, es de planta trapezoidal y acogería diferentes estancias, el patio de armas y el aljibe. Dos de sus cuatro esquinas rematan en cubos cilíndricos, mientras que las otras dos albergan la puerta, flanqueada por torreones cuadrados y la torre del homenaje.

Se construyó una muralla exterior con abundantes troneras en T y orbe preparadas específicamente para la artillería. A lo largo de su perímetro se distribuyen hasta diez cubos circulares huecos provistos de cámaras de tiro.

Entrada al castillo de Caracena

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